MADRE
MÍA,
¡CUÁNTAS
COSAS TE DIRÍA!
Hoy
solo te diré… ¡Te quiero!,
¡Te quiero!.
Deseo
estar en tu regazo, recuerdo
cuando
me cantabas aquellas nanas…
Sí,
eran unas cancioncillas preciosas,
Hablaban
de un amor que solo una
Madre
puede sentir.
GRACIAS
QUERIDA MADRE,
MUCHÍSIMAS GRACIAS.
UNA ROSA DE LA MINDA.
BELLA Y PURA COMO TÚ.
DIOS NOS GUARDE SIEMPRE,
UNIDAS,
AQUÍ Y EN LA ETERNIDAD.

